Almanzor de pequeño
Durante la infancia de Ibn Abi ´Amir, la familia aún conservaba buenas rentas, permitiéndole el traslado a Córdoba para estudiar literatura, leyes y tradiciones árabes. Su primer empleo fue en la administración pública y con 27 años ya lo encontramos como intendente del príncipe Abd al-Rahman, hijo del califa al-Hakan. Desde ese instante, “no hubo día en que no alcanzase alguna promoción o influencia”, en palabras del historiador árabe Ib al-Jatib, hasta que en el 970 logró alzarse con el título de tutor de Hisham II, el heredero al trono. Eran los tiempos de los Omeya, la dinastía que, procedente de Damasco, había traído la suntuosidad y la estabilidad al sur peninsular.
El nuevo puesto le otorgaba un poder inusitado para alguien de su condición, pero Ibn Abi ´Amir quería más e inició contactos con el ejército cordobés para atraer a los y más influyentes generales a su causa.
Obtenido de http://www.historiadeiberiavieja.com/noticia/827/
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